Ofertas

Consulta nuestro extenso catálogo de cómics descatalogados y saldos. En esta sección encontrarás muchos títulos a un precio muy reducido. Pero no te dejes engañar, aquí encontrarás desde aquel cómic que dabas por perdido porque la editorial que lo publicaba tuvo que cerrar hasta auténticas obras maestras. Por aquí ha pasado El Incal de Jodorwsky y Moebius, material del gran Carlos Giménez, números de Súper López, ediciones de Sandman (Neil Gaiman), el Peter Pan de Loisel o incluso algunas de las obras más celebres de Milo Manara. ¡Sumérgete y encuentra verdaderas joyas!

   

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CÓMICS EN OFERTA: Cómos y porqués

Ciertos bienes de consumo, tienen una vida comercial delimitada. No se trata de su carácter perecedero, como en el caso de los alimentos; es algo sujeto más bien a los dictados del mercado. El ejemplo de aquello que rodea a la moda es el más significativo: prendas  y complementos en perfecto estado, prácticamente de un día para otro, dejan de tener interés comercial. Y así, artículos que un día tenían un precio, podemos conseguirlos al día siguiente por la mitad (o menos aun) de ese precio, en las denominadas tiendas outlet.

El mundo de las librerías no es una excepción a estos vaivenes del mercado, si bien es cierto que la moda (entendida en este caso como algo que vive un momento coyunturalmente óptimo) no es quien marca la pauta. Pero si esto es así, ¿qué factores son los que determinan que un libro (un cómic, una revista) pase a habitar las omnipresentes secciones de ofertas?

La respuesta es que no se trata de un solo factor. Aunque una cosa sí podemos desechar: la calidad del producto, no es en la mayoría de los casos lo que le lleva a habitar en esa segunda división.

Una primera explicación hemos de encontrarla en el alivio de los almacenes. Las editoriales, por abaratar costes, se ven obligadas a editar más ejemplares de los que el mercado absorberá. Salvo sorpresas, que a veces las hay, antes de salir de las imprentas, ya se sabe qué títulos van a consumir la tirada con la que han sido concebidos. Diremos ya, que son la minoría. De manera que, el almacén del editor en cuestión, va viendo su capacidad mermando progresivamente. Y llega el momento en que, algo hay que quitar de ahí, para dar entrada a nuevos títulos. Es el momento del saldo. O no. Saldar un libro (es una forma de hablar: saldar un solo título no resolvería el problema; se trata de tomar medidas más drásticas) supone, de alguna manera, un desprestigio para la marca de esa editorial. Además, puede generar en los potenciales lectores una expectativa peligrosa y amenazante; “¿para qué hacerme hoy con este cómic, si mañana puedo comprar este cómic de oferta?; seamos pacientes”. Ante este posible escenario, algunos editores optan por vender en el extranjero (Hispanoamérica es el destino más frecuente) o, directamente, por destruir el papel (hay que recordar que lo que ha motivado la retirada de esos títulos ha sido la necesidad de espacio, no amortiguar la inversión).

Otro de los motivos que provocan el fenómeno de los cómics de oferta es la pérdida de la licencia para publicar una determinada editorial (extranjera). Los derechos de publicación son algo que se van negociando y que, como tantas otras cosas en la vida, están sujetos a la mejor oferta. Cuando esto ocurre, es decir, cuando una editorial que venía publicando el material de otra compañía, deja legalmente de poder hacerlo, dispone de un tiempo para vender los títulos de que dispone. Y ese tiempo, es finito. Así que, la forma más rápida de hacerlo es liquidarlo. En este caso, el riesgo del que hablábamos antes, la pérdida de imagen no existe, ya que, el saldo solo afecta a un segmento –ya caduco- de esa editorial.

Las dos caras de la moneda: liquidación en los cómics

Finalmente, lo que ha llevado a tantos y tantos libros, comics, revistas, a la sección de ofertas, es el gran Armagedón: la quiebra empresarial. El peor de los escenarios. Ese proyecto editorial, ha dejado de ser viable, quedando miles de ejemplares en el limbo. Ya no queda imagen que guardar ni espacio que ganar. Simplemente salvar lo que se pueda del naufragio a base de ventas masivas a distribuidores (a precios mínimos). En muchos casos, hay deudas a terceros (impresores, distribuidores…) que solo pueden pagarse –al menos en parte- con mercancía. Y son estos los que,  harán llegar la mercancía al punto de venta (a precio de de saldo).

Sea como fuere, los saldos suponen un reclamo y un efecto llamada para el consumidor, supliendo el efecto que provocan las rebajas en otros sectores, ya que el libro está sujeto al precio fijo por ley.